CENICIENTA, A MEDIA NOCHE

 

 

INGREDIENTES 

800 g de calabaza cocida o asada

Agua de la cocción o agua (si asamos)

50 g de levadura fresca (de panadería)

300 g de harina de repostería

600 g de harina de fuerza (de panadería)

1 pizca de sal

1 sobre de gasificante

aceite de oliva suave para freír

azúcar para espolvorear por encima

 

 

 

ELABORACIÓN

1

Cocemos la calabaza en agua hasta que esté blanda, reservemos el caldo. También podemos asarla al horno cubierta con papel de aluminio alrededor de una hora o hasta que esté tierna.

2

Trituramos la calabaza con la batidora eléctrica hasta conseguir un puré y reservamos. Podemos añadir algo de azúcar si nos gusta mas dulce, las calabazas no siempre tienen el mismo sabor.

3

Diluimos la levadura con un poco de agua tibia o caldo de la cocción y dejamos reposar 5 minutos.

4

Tamizamos las dos clases de harina.

5

Añadimos la levadura a la harina tamizada y amasamos ligeramente.

6

Agregamos el puré de calabaza y amasamos, he utilizado la amasadora eléctrica, pero se puede hacer manualmente. Se irá formando una masa anaranjada e iremos añadiendo poco a poco el agua o el agua de la cocción de la calabaza que habíamos reservado. Debe de quedar una masa sin grumos y semi espesa, algo pegajosa.

7

Añadimos el sobre de gasificante.

8

Dejamos que fermente tapada con un trapo, como mínimo durante 2 horas, en una zona templada.

9

Cuando haya fermentado la masa, aumentará su volumen 2 o 3 veces, es el momento de freír nuestros buñuelos.

10

Relleno varias mangas pasteleras con la masa para freír con mas facilidad. Las cierro con dos pinzas en cada uno de los extremos. Se pueden congelar si no la vamos a utilizar en su totalidad.

10

Calentamos abundante aceite en una sartén, el método más fácil de freir los buñuelos es con forma esférica. En Valencia tradicionalmente, los buñuelos tienen con un agujero en el centro. He utilizado una buñolera (cazito con agujero) que se sumerge en el aceite muy caliente, cuando el cazillo ha adquirido suficiente temperatura se llena con la masa utilizando una manga pastelera desechable con boquilla. Volvemos a introducir la buñolera en el sarten hasta que este cubierta de aceite y el buñuelo se desprenda. Freímos hasta que estén ligeramente doraditos y escurrimos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Los espolvoreamos con azúcar y listos para comerlos. Están más ricos recién hechos.

 

 

 

 

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